::: EL SISTEMA DE LIMPIEZA :::
En sus viajes por el aire, ríos, montañas y lagunas, las gotas van recogiendo pedazos de hojas, pequeñas piedras, palitos, polvo, minerales y otras cosas.
Si todo se acumulara, el agua pronto estaría horriblemente sucia. Por suerte para nosotros, el agua es capaz de purificarse así misma.
El mecanismo funciona en los lugares tranquilos, como charcos, lagunas y lagos. En ellos la tierra acumulada durante el viaje, como es más pesada que el agua, se va al fondo, al igual que los pedazos de hojas y otros restos.
El agua también se libera de impurezas al hundirse en el suelo y pasar a través de los huecos entre las rocas. Ellos son tan pequeños que atrapan las suciedades, como un gran colador que deja pasar solo a las gotas.
Además, cuando el agua salta de piedra en piedra, o cae por una catarata, se mezcla con el aire, y absorbe parte de su oxigeno. Ese oxigeno sirve para descomponer restos de plantas y animales, y así también se purifica.
Por último, al transformase en vapor y pasar al aire, deja atrás al resto de la mugre. Así, cuando caen de las nubes, las gotas han vuelto limpias a nosotros.
Este sistema de limpieza es maravilloso, pero lento. La cantidad de agua que se evapora cada día es poca comparada con el total que existe. O sea, si por alguna razón el agua acumula demasiadas impurezas, pasa mucho tiempo de que vuelva a limpiarse.
Por desgracia, los seres humanos las estamos ensuciando tan rápido que ya no es capaz de purificarse a si misma.
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