::: LOS CAMBIOS NATURALES :::
A veces al aire entran gases y partículas que normalmente no están ahí.
En la naturaleza, estos pequeños desajustes se producen en forma ocasional. Sin embargo, el aire se purifica rápidamente.
Una de las alteraciones más comunes en el aire sucede en la primavera. En esa época, las plantas estallan en la alegría del crecimiento florecen y liberan polen. Esas pequeñas partículas causan alergia a muchas personas, que estornudan, les arden los ojos, se les tapa la nariz y les cuesta respirar.
El aire también se contamina con la pudrición de restos vegetales, incendios, arena levantada por tormentas en el desierto, y cenizas y gases tóxicos que liberan volcanes en erupción.
Por suerte, la naturaleza tiene la capacidad de limpiar el aire. Los vientos mezclan y reparten los contaminantes.
A la larga, las partículas como las cenizas se esparcen por un área tan grande que ya no se notan ni causan daño.
Además, la lluvia y la nieve arrastran los contaminantes hasta el suelo, donde quedan atrapados.
Por último, las plantas purifican constantemente el aire al retirar dióxidos de carbono y agregar oxigeno fresco a cambio.
Gracias a este ciclo natural, el sistema se mantiene más o menos balanceado.
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