::: LA CONTAMINACIÓN EN EL HOGAR :::
Aunque el aire que respiramos en la ciudad es malo, al interior de las casas suelen ser peor. Todos los gases y partículas que hay afuera también se encuentran en el hogar, con la diferencia que dentro de las murallas no corre ninguna brisa que las elimine.
A las partículas y gases en las ciudades se agregan otros productos tóxicos que vienen en los materiales que se usan para limpiar, pulir, desengrasar y lustrar.
Además, las estufas de gas o parafina, al quemar el combustible, liberan hidrocarburos y monóxido de carbono.
Cuando se acumulan en un ambiente cerrado con poco axígeno, causan dolores de cabeza, sueño y si la persona no abre una ventana o apaga la estufa a tiempo, la muerte. Por eso, si en tu casa se usa una estufa a parafina, el ideal es perderla y apagarla en el patio, y mantener la mecha limpia.
Si en la casa hay fumadores, la situación es peor. Ellos inhalan nicotina, alquitrán, humo y otros compuestos que producen daño en distintas partes del cuerpo. Por eso los fumadores frecuentemente tienen problemas al corazón, bronquitis, y se enferman de cáncer al pulmón, boca, laringe, esófago o riño.
El que fuma no esta dañando sólo su propia salud, sino también la de todos los miembros de la familia. Todos los habitantes de la casa se están intoxicando. Por eso, lo menos que deben hacer los fumadores es salir a fumar afuera. Es bueno decirle a los fumadores que no lo hagan en lugares cerrados, porque muchas veces no se les ocurre solos. Cuando la gente de la edad de tus papás o tíos empezar a fumar, hace veinte o quizás treinta años, toda la información sobre los efectos dañinos del cigarrillo no se conocía. Por eso cuando les pidas que no fumen o que lo hagan en otra parte, hazlo en forma cortés y comprensiva.
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