::: LOS ANIMALES :::
¿Cuántas llamas, águilas, culebras, delfines o arañas peludas has visto últimamente? Lo más probable es que muy pocas, porque en las ciudades, donde hay mucha gente, la vida se hace difícil
Muchas familias de pájaros, peces, insectos y mamíferos tienen problemas por culpa de nosotros, los seres humanos. Por ejemplo, las llamas no pueden salir a pasear por las calles céntricas. También los patos silvestres tienen dificultades. Desde que sus hijas salieron del cascarón, la señora Pata ha visto a los aviones volar por sobre su laguna. Ahora sus patitos ya están grandes y también quieren volar. Pero la señora Pata tiene miedo de enseñarles a usar sus alas porque la laguna esta muy cerca del aeropuerto.
Los animales silvestres ya no encuentran donde hacer una madriguera, ni una laguna limpia donde nadar, y cada vez les cuesta mas encontrar comida. Para colmo de males, tienen que escapar de las personas ambiciosas que los cazan para vender sus pieles, carne o cuernos, sin importarles el sufrimiento que les causan. Incluso si los animales silvestres escapan de los cazadores, les cuesta encontrar comida, tienen pocos hijos, y son cada vez menos. Por ejemplo, en Chile quedan muy pocos huillines, también conocidos como nutrias de rió. Antes vivían desde la zona central de Chile hasta el extremo austral, pero ahora sólo se pueden encontrar en áreas muy aisladas. En otras partes del mundo pasa lo mismo. En el sur de Asia de Tigre de Bali se extinguió en los años 40', el de java en los 80', y en el año 2001 solo quedaban alrededor de 650 tigres de Sumara, los que aparecen en las novelas de Sandokan. Ellos desaparecieron por siglos de caza ilegal, y por último, por la destrucción de los bosques donde viven.
Además en “nuestras” tierras, protegemos sólo a los animales que nos sirven. Criamos a los perros porque son nuestros amigos y nos vigilan la casa contra ladrones; a las vacas porque nos dan leche; a las abejas porque no dan miel, y a las gallinas porque nos dan huevos. Mientras a los animales domésticos les hemos dado un hogar, a sus parientes silvestres los hemos transformado en vagabundos hambrientos.
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