::: LA DESTRUCCIÓN :::

Las plantas son maravillosas: son el hogar de muchas personas y animales, fábricas de azúcar y energía, protegen los suelos, purifican el aire nos dan remedios. Por eso, parece espantoso que el país y el mundo, por cada árbol que se planta, se cortan diez.

Afortunadamente, Chile es uno de los pocos países que planta más árboles que los que corta. El problema más grave se da en el bosque tropical de Brasil y el sur de Asia. Se estima que estos bosques son el hogar de más de la mitad de todas las especies vivas que existen en el planeta. Sin embargo, los bosques en la Amazonia brasileña se destruyen al ritmo loco de 7 canchas de fútbol por minuto. Por eso, se están extinguiendo plantas y animales todos los días.

En otros países, como Chile, estamos acabando con algunas especies un poco más lento, pero el problema también es grave. Por ejemplo, en la isla Juan Fernández se estudio la situación de 94 tipos de plantas. De ellas, una esta extinguida –el sándalo-, 48 están en peligro de extinción, 22 están en estado vulnerable, 15 están fuera de peligro, y de 8 no se tuvo suficiente información.

::: EL CASO DE AYSÉN ::

Hace solo unos 50 años atrás, comenzó la colonización del extremo austral de Chile, especialmente en la zona de Aysén. Los colonos fueron a despejar el bosque para poder cultivar los campos. Para no demorarse tanto cortando la madera, prendieron fuego a los bosques, que tuvieron ardiendo por años. En el invierno, el incendio se apagaba un poco con las lluvias, pero siempre volvía a prender en el verano. Al quemarse las plantas de la zona, también murieron miles de animales y el ecosistema quedó destruido.

Para colmo, después de quemar miles y miles de hectáreas, los colonos se dieron cuenta de que no podían usar las tierras para la agricultura, porque eran suelos pobres. Finalmente, al quedar sin árboles que sujetaran la tierra, la erosión se llevo el suelo que quedaba. Obviamente, si los colonos hubieras sabido que iba a suceder tal desastre, hubieran cuidado más el bosque. Pero nadie les había explicado que el destruir las plantas hace tanto daño a la tierra, a los animales y así mismo.

Todos tenemos la responsabilidad de educar a la gente para que no se vuelvan a cometer los mismos errores.



   
 















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