::: TAMBIÉN PODEMOS MEJORAR EL SUELO :::
Los buenos agricultores y empresarios saben que los bosques y campos pueden ser aprovechados sin destruir el suelo, y así seguir siendo productivos por muchos años. Para mantener el suelo fértil por muchas generaciones, se deben tomar ciertas precauciones y aplicar métodos bien conocidos.
Existe suelo de muchos tipos: gredosos, arenosos, rocosos, y no todos sirven para el crecimiento de las mismas plantas. Lo primero es separar los suelos cultivables de los que no lo son.
Las laderas inclinadas casi no sirven para el cultivo agrícola, pues se erosionan muy fácilmente, Por ejemplo, si se cultiva maíz es una pendiente de más de 16%, se erosiona 400 veces más que si se mantuviera la pradera original.
Cuando el ser humano quiere enriquecer la tierra, también es capaz de hacerlo. Por ejemplo, se debe cultivar los desiertos con sistema especiales de irrigación. Esto se ha hecho en el valle de Copiapó, En el Norte de Chile, donde se originan cientos hectáreas de parronales, con un sistema de mangueras que deja escapar sólo unas pocas gotas de agua a la vez, justo lo que la planta necesita. Así no se pierde el agua y tampoco se provoca erosión.
También hay áreas que debe quedar en su estado natural por que no resiste ninguna otra planta que no sea el bosque nativo. En muchas zonas de selva tropical la tierra es gredosa. Mientras hay bosques, se mantiene húmeda y blanda. Pero al cortar los árboles, el sol calienta el suelo y lo deja como ladrillo seco, donde cuesta mucho que algo vuelva acrecer.

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